¿Por qué dicen que "lo barato sale caro"?

Seguramente alguna vez has escuchado la frase “lo barato sale caro” y te has preguntado qué significa en el fondo esta frase.

En pocas palabras, se refiere a que las alternativas baratas o de bajo costo de algunos productos o servicios pueden aparentar brindarnos ahorros, pero al considerar la inversión total o el retorno en la inversión no hay tal ahorro.

Ejemplos para ilustrar esto suceden tanto en nuestro consumo personal como el de la empresa.  Ejemplos incluyen productos de mala calidad, los cuales tienen que ser reemplazados con mayor frecuencia con los respectivos costos y tiempos adicionales implicados o bien aquellos con una curva de eficiencia tan baja que en una visión a largo plazo, salen más caros por los consumibles que gastan.

Lo cierto, es que basta prestar un poco de atención a nuestro día a día para darnos cuenta de que hay un sinfín de ejemplos que justifican la frase, tanto en nuestra vida diaria como en el trabajo.En el hogar:

- Pilas desechables: Uno de los ejemplos más claros y transversales son las pilas desechables, las cuales suelen estar pensadas para productos de uso diario, como el control remoto. Al tener que cambiarlas frecuentemente, no solo hace que no valga la pena la diferencia de precio, sino que también nos quita tiempo y esfuerzo el buscar pilas nuevas. 

- Focos: Un caso comprobado desde hace varios años es que los focos ahorradores o LED, con un precio mayor que los incandescentes, generan un ahorro en electricidad considerable que termina por compensar ese gasto extra. A pesar de que muchos reconocen esta diferencia, la gran mayoría no se motiva a realizar el cambio e “invertir en un ahorro”.

- Ropa más barata: Los comercios alternativos suelen entregar una amplia oferta de productos textiles a bajo costo y, como es de esperarse, de productos adquiridos en lugares de poca confianza (en algunos casos, en la propia calle). Su duración es mucho más limitada que los conseguidos en las grandes tiendas, obligándonos a reemplazarlos en el corto plazo.

En la empresa:

- Uso de software o proveedores desconocidos: Las empresas suelen funcionar como un circuito continuo e idealmente ininterrumpido. Por ello, un software sin licencia o un proveedor desconocido cuya reputación aún no ha sido correctamente evaluada, significa un gran riesgo para el correcto funcionamiento de dicho circuito. Es el caso, por ejemplo, de una actualización que repentinamente impide su uso y, por ende, paraliza el trabajo de una o varias áreas de una organización.  O bien el caso de un proveedor que no ha sido correctamente identificado y que roba información valiosa de la empresa para utilizarla en su contra. 

Incluso, comprar un software "barato" podría ocasionar fallas en la compañía ya que por sus "características", tienden a ser más vulnerables ante ataques cibernéticos o ser baratos por ser ellos en si mismos el ataque cibernético. Posiblemente permita el fácil acceso a hackers o incluso esté aliado con ellos y esa sea la razón de su bajo precio, hacia la información confidencial y poner en riesgo la seguridad de la empresa.

En contraste, cuando se utilizan proveedores confiables,con procesos confiables y licencias y certificaciones en reglas, se está ahorrando mucho en riesgos y costos futuros.

- Materias primas de menor calidad: Son cientos las industrias que pueden caer en el desastre por utilizar materias primas de menor calidad. Ya sea textil, alimentaria, inmobiliaria, etc. A veces por la tentación de reducir costos, lleva a los encargados a tomar muy malas decisiones y adquirir materias primas que no cumplen del todo con los estándares de calidad.  Esto aplica también a servicios de comunicación como las llamadas, los SMS y el internet.  Algunas empresas, por ahorrar en el costo de estos insumos, descuidan la calidad.  Las llamadas se escuchan entrecortadas, dando una mala experiencia a los clientes que llaman al centro de contacto.  Los SMS no llegan, rompiendo los procesos que la empresa tanto ha trabajado en poner en orden.  El internet no funciona a la velocidad adecuada, paralizando todo los procesos de la empresa. 

Las consecuencias pueden ser diversas. Por ejemplo, una marca de ropa que saca al mercado una línea de bajo costo, con muy mala calidad, termina dañando su imagen corporativa y reduce la confianza que los consumidores tenían en ella. Asimismo, una cadena de restaurantes que utiliza materias primas en mal estado va a ocasionar que sus clientes se intoxiquen y, como resultado de esta decisión, provocará el cierre de varias sucursales.  Una aseguradora que ahorra en su proveedor de telecomunicaciones y contrata una solución barata, da una mala experiencia a sus usuarios que terminan cambiándose de aseguradora.  Un banco, que utiliza los SMS como medio de activación de la tarjeta de crédito, termina sin activar las tarjetas porque los SMS no llegaron y con ellos pierden varios miles de pesos en cada tarjeta colocada. 

- Reducción de costos en diferentes áreas: Es correcto que una empresa esté en búsqueda de reducción de costos, pero esto no debe interferir con el funcionamiento idóneo de cada área. No hay que olvidar que las empresas al buscar rentabilidad pueden hacerlo en dos frentes:  ahorros y crecimiento de ingresos.  Muchos proveedores de mayor costo, en realidad también facilitan y atraen el crecimiento de ingresos para la marca, y con esto superan mucho el posible ahorro que se pudiera tener con un proveedor "mediano".

Si solamente se requiere recortar el presupuesto de un área con el fin de ahorrar, podría producirse que en un futuro el desempeño de esta sea deficiente y la compañía poco a poco se vea afectada tanto en productividad como en ingresos.

Es una certeza que parte del atractivo de un proveedor, sobre todo cuando este se convierte en un proveedor "clave" de un negocio, es el precio, pero sin duda es importante que tanto usuarios como las áreas administrativas evalúen no solo precios si no métricas como el TCO - Total Cost of Ownership (costo completo de propiedad) y los ROI - return on investmen (retorno en la inversión) de cada proveedor analizado, sin dejar de lado temas como la experiencia, reputación, seguridad e innovación en el tiempo.  Un proveedor clave puede llegar a convertirse en un gran aliado para cualquier firma, y vale la pena evaluar la conveniencia de realmente trabajar como una alianza de largo plazo. 

Conforme pasa el tiempo muchos artículos "baratos" se convierten en grandes y constantes inversiones, en donde siempre se terminará pagando más, sea en recompras, mantenimientos, retrabajos, inestabilidad o pérdida de información. La recomendación es no dejarse guiar por esas “soluciones fáciles” y tener presente que "lo barato sale caro".

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